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SUGERENCIAS PARA 4 DÍAS EN LA RIOJA

Posted on 16 febrero 2016 by admin

La   Rioja, más que  tierra de paso,  es  lugar  de encuentro; no en vano está  rodeada por Aragón, Navarra, País Vasco y Castilla y León. Aunque es una Comunidad pequeña, apenas 5.000 kilómetros cuadrados, la mitad, por  ejemplo que toda la provincia  de Zamora, posee, sin embargo,  una  riqueza cultural, patrimonial,  paisajística  y económica   de  primera  fila  en nuestro país. La  renta per  cápita  la   sitúa  en  el  quinto lugar  de las  comunidades  autónomas  y, según un estudio reciente, los  riojanos  son los ciudadanos  más  felices de  España  , seguidos  de los de Madrid. ¡Por algo  será! Su población,  algo menos  de 300.000  habitantes,  se distribuye  al   50 por ciento  entre  la  capital  y  el resto,  en los  174  municipios   en los que está  divida.

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Dormir  entre  viñas

En una tierra  especialmente  vitivinícola, lo suyo  es  sumergirse por entero  en   la cultura del vino. Para los que vivimos en las  ciudades, llegar  a un lugar   rodeado  de  viñas,  gozar  de la tranquilad   y del  silencio, contemplar  la naturaleza  en  360  grados   a   la redonda, no es  un placer  que podamos   tener  al alcance  de  la mano  cada día.   Por  eso,   cobra  valor cuando  tenemos  la oportunidad  de  disfrutarlo y,   mejor, en compañía.

En realidad, caminando por  La  Rioja, casi siempre    vamos a estar rodeados de  viñas, es  un  activo que nos  acompaña  siempre y tiene  su encanto en cada  época del año, aunque   cobra  su máximo esplendor   en dos    momentos      muy concretos: la época  del fruto, pletóricas de verde  y racimos  las  cepas  y,  el otoño, cuando la hoja  muda y los colores  adquieren  toda  la intensidad de la acuarela.

En realidad,  si uno toma  como sede  la   capital, Logroño, todo  está  al  alcance  de la  mano. En un radio de  50-60 kilómetros  a la   redonda  tenemos  tantos   alicientes que no los acabamos en una semana   y son tantas las opciones  que nos perderíamos  eligiendo  por cuál nos decidimos.  Ese  es  el motivo  de que  nos atrevamos a  hacerles algunas sugerencias. Los  últimos  años  han traído un desarrollo  ingente  del turismo  rural   y  de establecimientos  de enorme   calidad  y  atrevido  diseño que  colman   las  expectativas más  exigentes.   Su  dueños  no  han  escatimado recursos  para   ofrecer    todo   tipo de  detalles y  todo un abanico de  servicios para  que el viajero  se sienta  totalmente complacido.

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Si  quiere vivir  esa  experiencia,  le sugerimos  la  Finca  de  los Arandinos    en la localidad de Entrena. Es un establecimiento de nueva planta, situado  en  una   suave  colina,  rodeado  de viñas y con una vista  impresionante por los cuatro   costados    ya que  el diseño   arquitectónico se   ha centrado   en darle trasparencia  y luz.   Su  dueño, Roberto Guillén Rodriguez, aparejador de profesión  es ante todo ,  un amante del vino, ha ido comprando  fincas  hasta  conseguir   una producción de  200.000   botellas/año que exporta a todo el mundo. Ha   logrado   ensamblar   en el mismo proyecto  la  bodega,  el hotel, el restaurante y el  spa.  Todas las áreas  se diferencian   por su    exclusividad  y diseño  y todo  está integrado  sin perder  la personalidad de  cada parte. Han  cuidado  el mínimo detalle tanto en las  zonas privadas como en las comunes: espacios   grandes, piezas  y objetos   exclusivos,  iluminación, vistas,  elementos decorativos…  Todo está     concebido para disfrutar del relax  y de la calma a  través  de la   gran superficie   acristalada  que   rodea  todo el edificio. Un día   de lluvia, de niebla  o de sol  dan suficiente inspiración  para   reencontrarnos con nosotros mismos.

El  hotel tiene solo 14  habitaciones, diez  de ellas  decoradas  por  David Delfín   que   ha derrochado un  sinfín de  creatividad  y ha conseguido  que cada una de ellas  sea  una  experiencia  diferente.

La  bodega  es    una visita   obligada porque  además,  está un piso más    abajo  y ,desde el propio   Hall del  hotel, se  ve  toda  la sala de barricas ; por tanto,  ya invita  a  visitarla y  entender después  el  maridaje que pueda  hacer   con los vinos  cuando entremos en el restaurante.  Su diseño   y estado  es  tan aséptico  como   si   de un   hospital  se  tratara  y  su aroma a  vino inunda los  pulmones    nada más   traspasar   la  puerta. Alguien del hotel   o el propio  Roberto, le  darán  todas las  indicaciones  para que pueda  salir  con una cultura del vino que no la  olvidará  nunca.

El  restaurante  es el   nexo ente el  hotel   y la bodega. Basado en  una cultura de  kilómetro cero, tiene  todos los ingredientes para  ofrecer los productos de la tierra en muy  pocos metros; es una cocina   creativa   dirigida por  el   chef  Diego Rodriguez,  pero que se apoya en todo  un elenco  fijo  de  productores, sea del pan,  la verdura, la carne  o el pescado.  Y tiene una  singularidad  muy recomendable: que tiene  medios platos  o   raciones para poder  compartir más  sugerencias.

 Y por  fin, el Spa. Agotados  del  trasiego del día o para comenzar el mismo, uno  no puede  prescindir  de la  zona  de aguas , sauna,  baños  de  vapor  o , por supuesto, los  masajes   y toda  la  oferta de   tratamientos     que  tienen por  base la  vinoterapia.  Póngase en manos  de  Verónica  o   Rebeca, o de las dos, y   sentirá como el  la inspiración del vino  pasa por su piel camino  del  éxtasis. Un masaje    a base  de pepitas de  vino a  la orilla de la piscina termal,  mientras  tintinea el agua y amanece a  través  de los  ventanales, es una experiencia  que  no olvidará  nunca.

Si quiere    ver una imagen completa  del establecimiento puede  asomarse aquí: http://www.fincadelosarandinos.com/index.php/es/prensa/480-travelveo

Haro

Para  el  segundo día, le reservamos  Haro. Dicen que es la mejor  fusión entre vino,  gastronomía  y cultura.

En el Conjunto Histórico Artístico de la ciudad destaca especialmente la obra civil. Un claro ejemplo es la cantidad de palacios señoriales que podemos encontrar en varias de sus calles, la mayoría construidos entre los siglos XVI y XVIII. La mezcla de estilos es patente en sus fachadas e interiores: renacentistas, barrocos, neoclásicos… y podemos apreciar la evolución decorativa pasando de los estilos más sobrios a los más recargados.  Todos ellos   dan   idea   de la capacidad  de   determinadas  familias a lo largo de la  historia  de   la localidad. Así,  podemos   contemplar  el Palacio   de Paternina, el Palacio de las  Bezaras, el Palacio de los Condes de  Haro, el Palacio de  Tejada, el Palacio de   Salazar, el Palacio  de Plaza  de la  Cruz,  el Palacio de las  Sevillanas  o la Casa Prisión, además  de  museos, teatros y grandes  bodegas  y  varias  iglesias.

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El casco antiguo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1975. Y  destacan  su tradicional Batalla del VinoFiesta de Interés Turístico Nacional; la tercera procesión de faroles más antigua de España;el  carnaval del vino que se  celebra  en  Febrero, las catas del vino en el mes de  septiembre  y, para valorar  la importancia económica que  tuvo en un determinado  momento, fue una de las siete poblaciones no capital de provincia que tuvieron una sucursal del Banco de España y que  tenía por objeto gestionar  los capitales  de la  creciente   actividad  vinícola que se enviaba a  Francia   después  de haber sido  arrasada por la  filoxera    a partir  de  1863.

Aunque   hay hoteles modernos,  lo   recomendable es hacerlo en un   monasterio, el de los agustinos, sito en el  centro  de la ciudad  que  después de  pasar por  varios avatares como cárcel, colegio, fortaleza militar, ha terminado  siendo   un hotel de  referencia y podemos  adentrarnos  en la  intimidad  de una  celda  monacal con el confort  de  hoy. Su claustro,  su patio, su restaurante… valen la pena para   recalar en ellos   y gozarlos por completo.

Pero , además  de su casco  histórico  hay un recinto lleno de  historia  e  interés: el  barrio  de la  estación. Este entorno  está situado   a   pocos metros  del centro y se destaca  porque,   arrasadas  las   viñas   francesas por la  filoxera,  no le queda    más  remedio a nuestros vecinos que   venir   a comprar  vinos   a España  y   Haro  era     ya  un emporio de   producción  vinícola . Así que,  a partir  de los  años  1880, se incrementa la producción, se instalan   en Haro  compañías     francesas   y sobre todo se  desarrolla  esta zona en torno al   recién llegado  ferrocarril, una  núcleo  de  bodegas que  son  todavía el  buque insigne  de La  Rioja (   Bodegas Bilbaínas, Gómez Cruzado, La Rioja Alta S.A., López de Heredia, Muga, Roda y CVNE ) más de  500.000  hectólitros mensuales  salían por  tren  hacia  Francia   de las bodegas   de  Haro.

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Bodegas   Gómez  Cruzado.

Dentro de la  Estación   Enológica  sugerimos  la  visita  a  Gómez Cruzado, una casa centenaria, fundada en 1886,  y que ha sido totalmente  renovada  para  acometer  una  nueva  visión de  negocio y elaborar  nuevos  vinos.

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 La propiedad  de  la bodega   ha  vuelto  a manos de la familia Baños, procedente del riojano pueblo de Badarán y residente en México,  pero que  ha tomado nuevamente las  riendas  del negocio y se ha rodeado  de un grupo de profesionales con ideas  nuevas, frescas  e  innovadoras que permitirán que  siga  la saga  originaria  de   hace más de un siglo. Dos figuras claves  en el  nuevo  concepto   son David González y Juan Antonio Leza, jóvenes enólogos y técnicos vitícolas con más de una década de trabajo especializado como consultores de importantes proyectos en distintas zonas vitivinícolas y que ahora  se dedican por  completo a  Gómez Cruzado.

El punto de partida de la calidad de los vinos de Gómez Cruzado es el viñedo que conforma el paisaje tradicional, formado por pequeños ‘majuelos’ de viñedo viejo, cultivado en vaso en Rioja Alta y Alavesa en las partes más altas, allí donde es posible elaborar grandes vinos con apego al terruño.

Un patrimonio que proviene de la práctica ancestral de una viticultura sostenible y razonada. Los vinos de Gómez Cruzado nacen así en el viñedo con una mezcla de uvas de las casi 100 diferentes parcelas controladas, repartidas en tres zonas perfectamente definidas: Sierra Cantabria, Bajo Najerilla y Alto Najerilla.  Seis vinos conforman la gama central de la bodega: Blanco, Crianza, Vendimia Seleccionada, Reserva, Gran Reserva y Honorable.  El Crianza   y el  Honorable son dos  sugerencias que  le  hacemos  y que cumplirán  seguro con  sus  expectativas.

Restaurante  Terete

Y  lugar  recomendable para     disfrutar  de la gastronomía  del lugar es el  restaurante Terete, 130  años  asando    cordero y recuperando   los platos  tradicionales  de la comarca,  muy especialmente,  las  menestras de verdura.

Corría el año 1.877 cuando Alberto Andrés Alonso, se dedicó a comercializar el ‘hado’ del que Dios le dotó en el arte de asar corderos y acompañar este exquisito manjar con ‘un vaso de bon vino’.

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Inaugura entonces Casa Terete, horno de asar, restaurante, carnicería y tienda de vinos. En la segunda generación, Carmen y Cristina Andrés tomaron el relevo, seguidos de Alberto Gutiérrez y Cristina Rodrigo.

En la actualidad, después de un siglo y pico, la cuarta generación de los ‘Terete’ mantiene viva la raíz de la familia conservando el mismo arte en la elaboración de su carta.

¿Cuál  es el secreto  del cordero?   Como ellos dicen,  el secreto  es que sea bueno,  asarlo con cariño en un buen horno de leña  y sobre todo, seleccionar  las mejores  piezas   con un máximo de 25 días en corrales de la Rioja

Museo Vivanco, Briones  y la   bodega  Conde de los  Andes.

El  tercer  día  pueden emplearlo en un entorno muy próximo  a   Haro.

El  Museo  del vino. En el 2004,  la  familia  Vivanco  hizo realidad  su sueño por el vino y abrió al   público  la fundación que  abarca  el  Museo, el    Centro de  Documentación ,   la  Editorial y la  Bodega. El complejo  en  definitiva  pretende   sumergir al  visitante   en el mundo de las emociones  y  en todo lo que significa la cultura del  vino. Este elemento está presente  en  muchas  civilizaciones   desde  hace más de 8.000 años y aparece en los momentos  más  sublimes: celebraciones, literatura,  religión, consagraciones… y hasta la bebida    humilde de  cada  día. Ha estado en la mesa  de nuestras casas y se  recibe  a  quien  llega con un vaso  de  vino. El vino ha sido una bebida  de los dioses pero   también se ha considerado como un   alimento  rico en  calorías  y por eso  ha  ocupado  miles de  hectáreas  de  nuestro país. El vino alcanza  una actividad  extensa  desde el cultivo, la  recogida de la uva, el almacena miento  en la bodega, la puesta  en  botella… y después  toda la  industria que  complementa  el proceso: barricas, utensilios   y maquinaria,   tapones,  etiquetas,  vasijas, etc. El museo  recoge en  sus  seis salas  todo  ese material:  miles  y  miles de piezas   originales  que  se han  usado  en la práctica   u obras  de artistas  y artesanos  que   han confeccionado     para  el  vino:   pinturas, esculturas,  vasijas, etc. De  esta forma, el  museo no  es solo   un compendio de  objetos  sino que se convierte  en una referencia etnográfica   y de interpretación  a lo largo de  8.000 años y vemos  cómo ha evolucionado la  humanidad  al  amparo del vino. Parece mentira que  uno tenga  ante sus ojos    piezas  de  dos   o tres milenios y,  si le queda  aún una pizca de curiosidad, no se pregunte qué   entraña  esa pieza, qué   historia  hay detrás de  ella, por qué manos pasó y cómo   ha llegado  hasta  aquí. El  museo , además de los objetos  físicos ,  dispone  de  apoyo  virtual, de modo que  ayuda al viajero a  interpretar   y comprender muchos   pasos que de otra  forma  quizá  se le  perdieran. Hoy, con sus  9.000  m2  de superficie es una referencia mundial y recibe   cada  año, más de 100.000   visitantes. El itinerario por las   salas  está  muy bien distribuido y uno va  avanzando como si le condujera el tiempo  y le  hicieran un guiño las  sorpresas.

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Junto con el  museo ,  y todo integrado,  está  la  bodega, una  sala peristíltica debajo  del  jardín y que  mece el sueño  a más de 4.000   barricas   y,  el  restaurante, un acristalamiento circular  que permite  degustar  una   cuidada   gastronomía y divisar, mientras come, todo el mar  de viñas  en sus  casi 360  grados.

A menos de 500 metros  se encuentra el propio pueblo, Briones, un  conjunto  medieval    con piedra  de sillería, casas  blasonadas  y palacios.  El  tercer fin de semana de  Junio, el pueblo     vuelve  al  siglo XIV. Más  de 50 portales  temáticos  se   acondicionan para que los diferentes oficios  medievales cobren nuevamente  vida.  Todo el pueblo se disfraza   y se encarna  en  cada actividad para que el  visitante  se sienta también parte. Canteros,  hilanderas, herreros, carpinteros, amanuenses, vinateros…  y otros   figuras como mendigos, brujas, nobles   y hasta la  Santa  Inquisición aparecen en los portales, palacios  y calles  de la villa. Por supuesto, no falta  la  bebida, un  figón  y un mesón que  sirve   buenos platos  y un buen vino en  vaso de   barro. Se ameniza todo con actuaciones  de juglares,   trovadores, abanderados, caballeros y un espectáculo final de luz  y sonido  que rememora la  Paz de  Briones.

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La  bodega Conde de los   Andes. Aun nos dará  tiempo   para visitar una  bodega. Elegimos una  emblemática  en  Ollauri, el Conde   de los  Andes, más que nada  porque a lo largo de sus  calados encontraran   siglos de historia. Uno no puede imaginarse  que    detrás de una puerta   nada  espectacular,  pueda  sumergirse después  en un sinfín de  túneles  y galerías en donde  duermen  más de 400.000  botellas,   muchas  de ellas, centenarias. ¡Menudo  respeto!

La  bodega , antiguo patrimonio de Paternina, lo  adquirió  recientemente el  grupo  de  bodegas   Muriel (Viña  Eguia, Marques de  El  Ciego,  Pazo  Cilleiro, la  Real   Compañía de  Vinos que ejerce como  buque insignia  de  exportación) y pretende  no  solo  potenciar  una  bodega  histórica  sino  conformar  un  escenario de  Enoturismo  que colme  las  expectativas  de los que  lleguen  a  sus    puertas.  Quien lleva    las riendas del negocio  es  hoy Javier  Murúa Gangutia, quien   ha cogido el  testigo  de su  padre, Julián, y, a lomos de avión la mayor parte del año, lleva  los vinos  españoles a medio mundo. Tener una bodega como  ésta es  como comenzar  un romance, dice. Esto  no se  improvisa:  los calados, túneles  excavados  en la roca,  se dividen en 2 grandes épocas, una época que hunde sus raíces en la Edad Media aunque no se sabe a ciencia cierta si del siglo XIII o XIV porque no hay registro pero lo que sí se sabe es que en el siglo XV ya existían. La segunda fase de los calados es más reciente, se cree que entre el siglo XVII o XVIII.  Los túneles  los  escavan  a  veces los propios empleados  de los  hidalgos en sus momentos  ociosos,  como es el largo invierno,  o profesionales de la cantería,  como  “ los  gallegos”  y  cubrían  dos  fines : uno obtener  piedra que luego   vendían  o empleaban  en la construcción y, otro, dejar    y ampliar espacio para el vino. Sus  trazados son   caprichosos, avanzan por la profundidad   y llegan a  enlazar   varias  casas, como es el caso   de El  Conde  de los   Andes. De hecho, entras por una puerta  y sales por otra. En algunos  tramos  se ensanchan   e incluso se refuerzan con bóvedas lo que  hace  salas  espaciosas  que se convierten en joyas  arquitectónicas.

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La  coronación de la visita  de la bodega  es  la  cata posterior, porque en ella,  uno   bebe  la   esencia  de lo que ha visto, años de  esfuerzo,  años de emociones, años  de sensaciones que se condensan  en una botella   de la añada correspondiente. Una liturgia  incomparable que  merece la pena   observar  y   testar  con  atención.

Afortunadamente,   muchas  de las bodegas   han contratado expertos para   hacer la visita  y contar    la  historia   y   aquí   se encontrarán con Cristina, que lleva años metida en vino por otras  bodegas  de la zona  y  que los nuevos dueños  le  hicieron la propuesta  para que se encargara de su  bodega, la más emblemática  y en su propio   pueblo.

Una  cena en el  restaurante  La   Venta Moncalvillo

Para   pulsar  la  actividad de la   capital  de  La   Rioja, Logroño, merece la pena  pasar    una noche  en la  ciudad. Hay  infinidad  de   hoteles, de  modo que puede  elegir el   que más les guste  y mejor oferta tenga, pero si es conveniente que  esté en el centro. Y   aunque  es muy recurrente  el paseo  por  la  calle  Laurel, llamada la senda  de los elefantes por la  gran cantidad de líquido que   se bebe, le proponemos   una  cena  a  12  kilómetros de  distancia, en Daroca  de Rioja, en el restaurante de los dos   hermanos  Carlos   e Ignacio Echapresto, la  Venta  de Moncalvillo. En una localidad  de 24   vecinos   han logrado  poner  una pica  en Flandes. Rodeados  de un paraje  natural muy    atractivo, han  sabido conquistarse  una  clientela  selecta y   universal que   va  exclusivamente a degustar   la propuesta    gastronómica  de los  dos   hermanos , una  experto en la cocina, el  chef, Ignacio,  y otro, maestro en vinos,  Carlos. La carta la cambian  cuatro   veces al año,  ya puede  observar que   tratamos de cocina  de  estaciones, pero con suficiente  variedad como  para elegir   sin restricciones. Vayan cuando  vayan  y elijan lo que  elijan, se sorprenderán  no  solo por los productos en si  , sino  también por las presentaciones  y la elaboración   de cada plato  ( cocochas, bacalao, brandada, caza, etc.). Y para  maridar, el vino  que  mas le  llama  la  atención, Carlos  les orientará porque en su bodega  hay referencias    de una buena parte  del mundo desde   Nueva Zelanda a  Hungría o desde Chile a  California.

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Cuarto  día:  Calahorra.

Calahorra es la  segunda  ciudad  más  grande  de la  Comunidad   y puede   catalogarse como la capital  de las verduras. Aquí se da   un volumen  grande  tanto    de producción   como de envasado  y conservas. Es la ciudad  de  Quintiliano , orador  romano y  dos patronos:  san  Emeterio  y San  Celedonio, dos    soldados   romanos   y hermanos   que  fueron condecorados con el “torques”  de oro  por  su  valor  en los  combates  y que no  fue  óbice  que  a  pesar de su  graduación, abrazaran la  fe  cristiana. Pero  cuenta  la historia que el emperador  Diocleciano ordenó una depuración del ejército  y  Emeterio y Celedonio  fueron sometidos   a  juicio   , encarcelados  y   condenados a muerte. El día  3  de marzo del 299 fueron llevados    hasta la orilla del río  Cidacos, donde  antes de ser degollados, lanzaron hacia el  cielo su anillo ti pañuelo para  señalar el camino por donde  irían  a  ser glorificados por Cristo a quien confesaron  con su vida  y con su muerte. Esta  historia la   transmite otro insigne poeta  y cristiano  de la ciudad, Aurelio Prudencio, nacido en  Calahorra en el  348.  Y da   pie   a la  edificación de la  catedral a orillas  precisamente del propio  rio   y donde  fueron sepultados  ambos  mártires. Aún se conservan  sus restos en dos  urnas  que están expuestas   y visibles  en el mismo  altar  de la  catedral. Ese fervor religiosos   es el que ha hecho   que   posteriormente  se erigieran allí varios  conventos     e  iglesias  y fuera la propia  ciudad  testigo de  religiones   y  culturas  muy ricas  en  sabiduría    y la ciudad  tuviera  una influencia  decisiva visitada  por  los   Reyes  Católicos, por  Carlos I o  por el papa Adriano. Perduran   aun parte  de la  judería   y  su obispado   se ha extendido     más allá  de la propia  Rioja.  Hoy es parada  obligada   en el  Camino   de  Santiago  y dispone  de  un   albergue   muy bien situado.

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Para   saborear la  cocina  calagurritana y muy en concreto las  verduras, lo seguro  es ir  al  restaurante  Chef Nino. Es  un restaurante  emblemático    fundado por el cocinero   Saturnino  Martinez, conocido   por   el  “Chef  Nino”   que  falleció  hace un  par  de años   y que hoy lo regenta,   con la  misma  cultura  y la   renovación generacional correspondiente, su  hijo  Ventura. Además  del  éxito en los fogones, Nino  tuvo el  acierto de  casarse con Juli, una soriana  de armas  tomar, natural  de San Pedro Manrique y entre los dos  llegaron a   montar  un imperio. Ella    lo confiesa  sin pretensión y  sin pudor  alguno porque no se  olvida que  viene del  hambre y por tanto,   todo  lo que tiene  lo ha  ganado  con  trabajo y esfuerzo. Compró  este  restaurante el día que murió   Franco, dice y ,desde  entonces,  no ha hecho  otra cosa que  trabajar,   y así lo sigue  haciendo porque día a  día    la pueden  ver  en la  sala  departiendo con los   clientes y  sugiriendo  platos según el gusto de cada uno.

Aparte del restaurante de la  calle   Basconia  también  ha  montado  un complejo a las a fueras de  Calahorra,  “las   Carpas de  Nino” con más  de 3700  metros  cuadrados de salones para   atender  bodas,  banquetes  y todo tipo de celebraciones. Pero  eso, ya es otra  historia.

La cocina  del  chef  se   caracteriza por  las  verduras  y legumbres  frescas  y de temporada ya que tiene la   huerta a  pocos metros  de los fogones  y  mezcla el saber tradicional con las incorporaciones de la  cocina  moderna.  Y eso,  solo  se hace con la   experiencia  de muchos años  de oficio.

La  especialidad de la casa es “la menestra clásica   de verduras” , pero pueden   elegir  también, un “revuelto de Melero”, “salteado  de  hongos”  o la “paletilla de  cabrito asado”  y de postre,  no lo duden: “ el melocotón,  jengibre, merengue  y fruta de pasión”. Eso le ayudará a  andar el camino.

Los  Cameros : referencia  de  quesos.

La  Rioja  ha  sido de siempre  una  tierra  de agricultores/viticultores   y ganaderos. El vino se ha llevado  siempre  todos los   elogios    y no en  vano su producción por  volumen excede  sin parangón con  la de  quesos. La  ganadería  es esclava y por  tanto,  son menos los que  se ha  inclinado por esta actividad que ha ido a menos y que ahora se pretende  recuperar  sobre todo  por aquello de  equilibrar  el  territorio. Desde el  siglo  XVIII  hay importantes   rebaños  de  cabras, tanto   que se  conservan  aún  las   cañadas  de  La  Mesta, y siempre presentes las disputas entre  agricultores   y ganaderos  por  el daño  que  hacían los  ganados  a la  agricultura y la preferencia  que tenían éstos  sobre aquellos. Pero la cría   y explotación fue  una  actividad    importante  en  la actividad económica  y estructura  social  de La  Rioja. En torno a  ella se organizaba todo: pastos, cuidado, lana, leche, quesos, etc. y  las propias  relaciones   humanas. De hecho, “ Los  Cameros “  salieron de una  historia  de amor de los padres  de los  actuales  gerentes. Cuenta  Javier Martinez, maestro  quesero, que  su padre   era  tratante de animales  y su  madre ,  ostentaba la propiedad  de un rebaño  de  cabras. Su padre  acudía periódicamente a  comprarle  los  cabritos y ella se quejaba que  se los pagaba poco, a  lo que  él  le  respondía que era  porque los  tenía  muy  flacos, pero  así, entre viaje  y viaje ,  fue  creciendo el amor y dio   pie  a la actual quesería que  llevan todos los hermanos  desde  1961. Han  recuperado la receta milenaria  del queso de  cabra que se  elaboraba históricamente  en La  Rioja, conjugando sabor  y tradición. Es un  queso de  sabor  pleno, muy intenso   y ligeramente lácteo. El  desarrollo de   mohos  de afinado  y las friegas con aceite de oliva proporcionan un buen  bouquet y un aroma  intenso y persistente. Acompáñelo con el vino  de su preferencia.

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Programa  de  radio sobre  Haro y La  Rioja,   en  el  espacio  de EL  CLUB  DEL  BUEN TURISMO , conducido por    Manuel  Matellán  Y  Serafín  García. Si quieres   escuchar el programa, pincha  aquí.

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Tertulianos:

Don Eduardo Rodriguez Oses. Director General del Gobierno de La Rioja.

Don Leopoldo García Vargas. Presidente Comisión de Educación y Cultura. Concejal Delegado Turismo e Industria y Comercio.

Don David González Marcos. Presidente de la Comisión del Barrio de la Estación. Compuesto por siete bodegas. Enólogo y Técnico Vitícula, de las Bodegas Gómez Cruzado, Haro.

Don Francisco Javier Martínez González. Maestro quesero desde hace 55 años. Director de producción de Lácteos Martínez. Queso Los Cameros.

Don Alberto Gutiérrez, junto con su hermana Cristina. Dueños de Terete Restaurante Haro. Restauradores con una antigüedad  familiar de mas de 130 años. Cuenta con una estrella Michelin. Especializados en cordero asado y menestras de verduras.

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  • Bodegas Tagonius. Carretera de Ambite, 4, 28550 Tielmes, Madrid 918 73 75 05
  • Productos Mijeños SL. C/ Malaga 45 - Mijas pueblo, Mijas 952663605
  • Bodegas Osca. C/La iglesia 1. 22124 Ponzano.Huesca 974 31 90 17
  • Restaurante Casa Martín. C/ Santa Orosia, 2 - 22700 JACA Huesca 974 356 904

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